Pobreza que se consolida, el fracaso de la gestión y la urgencia del retorno batllista
Uruguay asiste, entre la indiferencia de unos y el eslogan vacío de otros, a la consolidación de una tragedia silenciosa. Los datos recientes sobre la pobreza estructural no son meras estadísticas; son el acta de defunción de un modelo de gestión que ha extraviado la brújula del interés general. Mientras la clase política se enreda en la aritmética electoral y la retórica de comité, más de 338.000 compatriotas habitan un país que no es el nuestro: un Uruguay donde la esperanza de vida se recorta nueve años según el bolsillo, y donde el techo de chapa y el piso de tierra son para algunos el horizonte inamovible de generaciones enteras y para otros un sueño inalcanzable. Crónica de una incapacidad operativa Es imperativo llamar a las cosas por su nombre. Los primeros quince años bajo el signo del Frente Amplio instalaron una lógica de asistencialismo que, si bien alivió urgencias monetarias inmediatas, fue incapaz de perforar el núcleo duro de la marginalidad. Se creyó que la trans...